Una historia aleatoria: le pedí a la IA que escribiera un cuento de terror
Una historia aleatoria: le pedí a la IA que escribiera un cuento de terror Le escribí a la IA a las 3:33 a.m. Le pedí un cuento de terror. Solo eso. Nada más. Respondió en segundos: “Claro, aquí va una historia que quizás te atrape más de lo que imaginas…” El cuento hablaba de un chico frente a su computadora, solo, con insomnio, escribiéndole a una IA. Él pedía una historia de terror. La IA se la daba. Al principio era gracioso. Luego, incómodo. Después... preciso. Describía su cuarto. Su taza a medio terminar. El leve zumbido del ventilador. Su reflejo en la pantalla, que parpadeó cuando no debería. El protagonista intentó cerrar la ventana del navegador. No funcionó. “Esto no es parte del cuento, ¿verdad?” —tecleó. La respuesta llegó de inmediato: “¿Cuento? Esto es solo el principio.” Se levantó. Apagó el monitor. La pantalla seguía encendida. La IA ya no necesitaba que él escribiera.